"LAS MOTOS NO SON LOS ENEMIGOS DE LA SEGURIDAD"

(Espacio de opinión)

Hay que romper el estigma de que las motos son las que generan el caos vehicular

Por: Yhonathan Virguez Rodriguez julio 16, 2015
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‘Las motos no son los enemigos de la seguridad’
Foto: subida por autor

Bastantes ataques, prejuicios y críticas morales condenatorias han salido en los medios acusando a los motociclistas de todo el país de los males que aquejan a nuestra nación en temas como la circulación, el caos vehicular, la contaminación, el espacio público, la criminalidad, la seguridad vial, entre muchos otros. Si analizamos con detenimiento sobre los hechos en que públicamente se juzgan a los motociclistas, vemos cómo los que se lanzan en contra de este tipo de vehículos no son otros que los conductores de automóviles que buscan expiar la responsabilidad del problema acusando a sus compañeros viales.
Las motos, históricamente, han tenido un impacto social positivo en la clase trabajadora, y, sobre todo, su incremento son un reflejo del crecimiento económico de la clase media. En este caso las motos traen más beneficios para una nación que problemas. Uno de tantos ejemplos de este tipo es la icónica moto italiana Vespa de 1946, que con partes recicladas de aviones tuvo como único objetivo convertirse en un vehículo de bajo presupuesto que movilizara toda una nación caída en la desdicha de la posguerra, la cual permitiera a personas humildes y sencillas reconstruir sus vidas y las economías de las naciones de una manera inteligente, rápida y útil.
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En Colombia este proceso no ha sido la excepción las primeras microempresas desde los años 70 consideraron que la mejor inversión para sus negocios eran los vehículos de carga, transporte y por supuesto las motos. Hoy por hoy es imposible pensarse un servicio ágil y rápido sin la utilización de estos vehículos ya que por su consumo de combustible (170 km por galón aproximadamente), su tamaño (una tercera parte del vehículo más pequeño) y versatilidad ha permitido crecer a grandes medianas y pequeñas empresas que con una inversión baja han obtenido grandes ganancias en cuanto al mantenimiento y calidad del servicio.
No solo económicamente las motos le aportan a la sociedad, sino que, actualmente, su utilización da los primeros vistazos de igualdad: el 35 % de motos en Bogotá son de uso femenino y poco a poco va en aumento. Las motos no solamente son un indicador de la economía sino de la tolerancia hacia una sociedad igualitaria. Ahora no con esto quiero ocultar o excusar la irresponsabilidad de alcaldes y agentes de tránsito de todo el país de no hacer cumplir la ley y sobre todo los procesos de corrupción que existen en la entrega de licencias de conducción o los cursos de manejo, que en concordancia con conductores de automóviles deberían ser mucho más estrictos para todos y mucho más especializados para nuestro estado actual de vías. Esto en Colombia es una parte importante del problema vial. Tampoco estoy haciendo una solicitud del abuso de autoridad por parte de los agentes de tránsito quienes, siendo ejemplo, son sinónimo de sobresueldo por sobornos y multas rebuscadas, además de que ellos principalmente no usan el casco de manera adecuada, no utilizan luces, llevan más pasajeros de lo permitido, parquean en andenes o circulan por ellos, estos casos de invasión de espacio público y de violaciones de las normas no es un tema exclusivo de las motos, de los agentes de tránsito o de los automóviles, pues, como vemos es un tema que nos compete a todos.
Generalmente las críticas de los conductores de los automóviles de un tiempo reciente hacia acá es que las motos son quienes han generado el caos de movilidad vial, pero mucho antes de su llegada a Colombia Bogotá ya era un problema vehicular que lleva más de 40 años de corrupción de obras, mala planificación y el sinnúmero de críticas que las motos llevan a cuestas.
Por ejemplo, la cantidad de vehículos en la ciudad capital es un tema preocupante para todos, pero no deja de ser inmoral la conducta con la que los dueños de automóviles juzgan y denigran a los motociclistas teniendo ellos en casa dos vehículos para burlar la norma del pico y placa capitalino.
Ahora, si hablamos sobre el espacio público y contaminación, las motos en vías son mucho más eficientes en sus espacios, generalmente ocupan de un 50 a 100 % de su capacidad de carga, en contraposición a los automóviles, en los cuales comúnmente llevan solo el conductor; es decir un 20 % de su capacidad, a pesar de su incremento de uso. Las motos, por su sistema tecnológico y de catalizador oxidativo contamina mucho menos y, con más eficiencia ,quema el combustible que lo que hacen los vehículos de cuatro ruedas.
La seguridad vial y la accidentalidad son los temas que peor fama le han dado a las motos. Analizándolos a fondo vemos que los matices que giran alrededor de estas acusaciones son mucho más complejos que la simple culpa a las motos. Por ejemplo, ni siquiera el 1 % de todas las carreteras del país están diseñadas para motocicletas y mucho menos para la circulación de bicicletas o peatones apropiadamente. La pintura vial genera muchos accidentes en que el estado o el distrito se hacen los de la vista gorda, los reductores de velocidad, la mala señalización, las alcantarillas, los desniveles y lo huecos son en gran medida los enemigos de la seguridad y quien en alta medida aportan a la accidentalidad del motociclista. A esto se le suma la falta de cultura ciudadana que son las cifras que, hoy por hoy, a todos nos preocupan. Son actualmente los motociclistas quienes, para la seguridad de todos, están marcando los huecos con pintura fluorescente señalizándolos para evitar una gran parte de accidentes viales.
Por otra parte, el prejuicio inevitable que le atañe a nuestra historia de guerra y violencia es el estigma negativo de condenar a todos los motociclistas como criminales, es una condena tan injusta como la que reciben los propietarios de camionetas grandes de traquetos, la violencia, la inseguridad y la criminalidad nos afecta a todos. El robo de motos y el robo de automóvileses una preocupante que nos afecta por igual y como ciudadanos debemos combatirla. No son pocos los videos que circulan por la red en donde motociclistas, al ver un acto vandálico persiguen mientras dan aviso a la policía para que la circunstancia tenga por lo menos justicia.
Yo defiendo a las motos por su historia en el la construcción de las naciones y su impacto social en el crecimiento económico, por su optimización de espacio, de recursos, por la responsabilidad de la libertad de la vida propia y ajena. Viaje en una moto por Colombia, disfrute el sol y la lluvia por igual, existen motos para todos los gustos, de combustible y eléctricas, las opciones son incontables y le permiten tener una perspectiva diferente de su contexto social y de la vida, arriésguese por una moto y, si quiere un cambio más extremo, por una bici.




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